¿Qué es lo que mide un reloj?

Les ha pasado que de repente se ponen a buscar algo que creen perdido, un edredón porque hay frio o la ropa antigua para regalarla a alguien que la necesita, cuando de repente encuentras un álbum de fotos viejas… o una cajita en donde guardabas de niño las cosas que para ti, eran especiales. Entonces, en ese preciso instante, es cuando dices: como ha pasado el tiempo, si hasta parece que hubiera sido ayer…pues ayer me paso algo parecido, pero fue que un amigo publicó en Facebook fotos de cuando éramos súper peques,entonces, salió esta idea…

¿Qué es lo que mide el reloj que tenemos en nuestra muñeca? 

Muchas veces he oído que alguien dijo que: es mucho mejor hacer las preguntas que contestarlas, y yo agregaría, que a veces, incluso que tener que escuchar la respuesta. Y seguramente, esta idea ronde nuestras cabezas cuando se nos plantea una interrogante semejante a la que plantee yo: ¿Qué es lo que mide un reloj? El tiempo, resulta obvio supongo. Pues no, una verdadera explicación nos llevaría a lanzar un sin número de palabras que solamente girarían alrededor de la nada, el limbo más infinito. Mientras, la verdadera respuesta, permanece invisible he inmóvil, inmaterial, si perceptible, rodeando a la persona al compás de su retórica. Nos movemos en él, nuestra vida entera gira alrededor de su carrera, sin siquiera saber: ¿qué es? ¿de dónde viene? O ¿desde cuándo está aquí? Lo medimos con un reloj dividido en sesentenes, un legado de los sumarios. Pero realmente existen muchas formas diferentes de medirlo, según cada persona, en su mente.  

Son varios los que aluden al tiempo para explicar el universo. Hasta la fecha, no se tiene ni de lejos, datos sobre su nacimiento. Imposible resulta aún para la física la determinación de su origen más allá del tiempo de Planck, considerado el intervalo temporal más pequeño. No se puede rastrear su camino en menor dirección que esta. El tiempo, para el hombre común, es aquello que marca y rige su vida. Aunque le cueste trabajo aceptarlo, sabe, que todos sus actos se conducirán a lo largo de un sendero lineal, que confluye solamente en la muerte, la cual es, la única certeza que tiene a futuro. Nuestra vida, como el tiempo mismo, sigue un determinado trayecto para nada susceptible a cambios, ni alteración alguna, pasa, simplemente sin dar espacio a modificar acto alguno, que a la voz de ¡Ahora! Ya es pasado. 

Surge con el espacio, y desde entonces coexisten como elementos que no podrían subsistir el uno sin el otro. Que, si el tiempo tiene un final, qué si es constante, todas, preguntas tangenciales del estricto círculo, perfecto, que es el tiempo.  Los entresijos de la realidad siguen estando fuera del alcancede la razón mecanizada, inclusive del hombre moderno, según las propias leyes de la naturaleza. Recostarse mirando al cielo, cobijarse majo la sombra de un lindo cerezo, hasta rascarse la cabeza en medio del tiempo de ocio, es tan sustancial como preguntarse por el tiempo. La humanidad, en cualquiera de estos casos se ha encontrado a las respuestas que le dan sentido a este universo, siempre justo a su lado. 

 … el tiempo es un niño que juega como un niño. Yo soy uno, pero contrapuesto a mi mismo soy joven y viejo, al mismo tiempo…”

Absorbe, carcome, el tiempo no perdona y son tan palpables los efectos de este tanto en el exterior de las personas, como lo son en el interior, ahí, deja terribles marcas, verdaderas, que ni la más avanzada tecnología médica podrá borrar jamás. Científicos y artistas han dejado su vida, y han perdido el sueño por lograr su entendimiento cabal, figuras que, en muchos casos, no han sido capaces de sintetizar ni un solo simple destello que se aproxime a semejante pretensión. Yo, por mi parte, casi estoy convencido que cada cabeza es un reloj. Las miles de conjeturas metafóricas que ciencia y arte hacen a lo largo de su historia, me llevan a pensar esto. Desde mucho antes que nosotros, sabemos que ha existido. Y sabemos, que posterior a nuestra desaparición, se mantendrá inerte. Pero el tiempo que yo mido nace y muere con cada persona. Al final, no repara en lamentos por los que ya no están. 

“… es extraño que los años nos enseñan paciencia; que cuanto más corto el tiempo, mayor será nuestra capacidad de esperar…”  

Es interesante esta reflexión sobre cómo cambia el valor que le damos al tiempo en la medida en la que nos vamos haciendo mayores. Pues con el pasar de los años, nos vamos alejando a ratos de nuestras metas de jóvenes, las cosas cambian, y tarde o temprano nos llega el momento de tomar decisiones, elecciones que nos van indicando diferentes caminos, diferentes destinos, diferentes amigos… poco a poco con el pasar de los años aprendemos a ser pacientes y darle a cada cosa su espacio y su tiempo. Vamos dejando atrás sueños que se debieron cumplir y vamos construyendo nuevas metas que debemos enfrentar. Dejamos siempre de pensar en el tiempo que gastamos y siempre creemos que tendremos más tiempo por delante. Entonces llegan esos días que un simple detalle, un encuentro fortuito con un viejo amigo o una antigua foto nos recuerda alguno de esos sueños o metas, y con él, recordamos aquellos días que nos parecen tan cercanos; miramos nuestro reloj y vemos que realmente hemos avanzado mucho en el tiempo desde aquel entonces, y vemos luego todas las cosas que por nuestro lado han ido cambiando, nosotros mismo ya cambiamos y ni nos dimos cuenta. ¿Esos recuerdos, esos sueños, esas metas, esos amigos que ya no hemos visto, también están dentro de nuestro reloj, junto a sus sesentenes quizás?

“… el automóvil, el televisor, el video, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para “pasar el tiempo”, se apoderan del tiempo…”

Tenemos que aprender a disfrutar realmente del tiempo. El tiempo que tenemos es tan solo un préstamo del universo, y es tan corto, que como dice el poema, nos damos cuenta justo cuando ya no hay tiempo. Dedicar cada minuto que tengamos a vivir nuestra vida y no la de otros, a derrochar amor, energía, es la mejor forma de aprovechar el maravilloso favor que nos hace la vida al concedernos esos minutos. Porque siempre estará presente ese día en que miremos detrás y veamos las cosas pasadas tan de lejos como cerca las podemos sentir, y veremos a nuestros hijos crecer y diremos: -si ayer le estaba cambiando los pañales- justo cuando nos damos cuenta que ellos, tienen en sus manos el nuestro. Acaso no miramos a ratos a nuestros padres y los recordamos como los veíamos antes como grandes figuras que enfrentaban increíbles situaciones y hoy nosotros mismos nos sorprendemos enfrentando tamaño hazañas como las de ellos. Acaso no les ha asomado nunca una lagrima en los ojos cuando ven por el barrio a un chico que vieron nacer y de repente está presentando a su novia(o) a todos, y pensamos, para el ha pasado el tiempo, y miramos nuestra mano y vemos que nuestro reloj no esta quieto, para nosotros también pasó…  

¿Qué es lo que mide el reloj?   Realmente, con exactitud, no lo sé. Hallada en los libros esta la definición textual, a la cuál si me apego, sobrepasaría mi capacidad de entendimiento el concepto; cada persona, por otro lado, me dará una respuesta diferente si pregunto. Pienso, en el pasado, reflexiono a veces, nunca logro esclarecer mis dudas con una respuesta certera, busco una captura del presente, pero me es imposible conseguirla. No existe, el futuro no existe, vivimos en un filoso espacio-temporal que delimita nuestros actos, luego de ellos, más allá, no hay nada. Sin pesimismo, no es esta másque la mera idea, de uno más de los que les gusta perder el tiempo, literalmente, vagando sobre preguntas improductivas, preguntas cuya respuesta, no producen ningún tipo de ganancia mental. 

Lo mejor, para evitar los problemas en el entendimiento del pasado, presente y futuro, es acudir al hombre que mejor ha sabido entenderlos; entender lo que representan, AlbertEinstein, el aseguraba que: la diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión persistente. Escribir sobre el tiempo siempre será arriesgado, mas, cuando quien osa hablar de él, dista mucho de tener un amplio conocimiento sobre el mismo. Y bien no puedo pretender teorizar aritméticamente como lo hacía Einstein o las grandes figuras del mundo, pero puedo intentarlo con sentido común, como se debe hacer, como lo hicieron Salvador Dalí, Jorge L. Borges y John Cage, los grandes, como lo hacemos todos a diario. ¿Qué es lo que mide un reloj?  Tu dime…

2 comentarios sobre “¿Qué es lo que mide un reloj?

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