¿Cuáles son tus objetivos vitales? Esta es una pregunta que despierta a veces emociones de vacío, ya que abre un interrogante sobre el sentido de la propia vida. Aquí te proponemos un ejercicio de reflexión y autoconocimiento.
¿Cuáles son tus objetivos vitales?

Esta pregunta puede dar mucho vértigo si no sabes responderla. Es una pregunta que alude no solo al futuro, sino también a lo que estás haciendo en el presente y abre interrogantes sobre el sentido de la vida.
Por tanto, no tener claros cuáles son tus objetivos vitales puede que te haga sentir perdido, un sentimiento que tenemos todos en algún momento. De hecho, puedes estar seguro de tus objetivos en un periodo y cambiarlos de nuevo en otro. Es sano variar nuestros objetivos para lograr adaptarnos a una vida que gira en diversas direcciones.
En la primera visita de psicoterapia, se suelen marcar lo que se llaman objetivos terapéuticos, es decir, nuestras metas al final del proceso de terapia. Existen muchas técnicas para abordarlos, como la línea de vida pasada que se extiende al presente y futuro. Puede utilizarse también cuando la pregunta sobre cuáles son los objetivos nos asalta y necesitamos reflexionar.
«La muerte solo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida».
-A. Malraux-
La línea de la vida: el pasado.

La línea de la vida es una técnica empleada en psicoterapia para clarificar nuestro relato personal. Puede dibujarse una línea, crear con objetos una real y caminar en ella, etc. Lo importante es representar en ella todos los acontecimientos vitales que de alguna forma han ido conformando tu actual forma de ser.
Así, en esta línea se irán representando escenas que empiezan en tu nacimiento y pasan por cambios y eventos relevantes como pérdidas, inicios o finales de relaciones, momentos de corte o crisis personales, etc.
Esta historia vital es un elemento clave en el autoconocimiento y el establecimiento de objetivos después. Las personas estamos construidas por nuestros relatos y profundizar en ellos nos permite entender mejor cómo hemos aprendido a movernos en el mundo e, incluso, el origen y contenido de algunos de los objetivos que nos marcamos.
Presente, futuro y objetivos vitales.

Puedes quedarte con la línea de la vida sobre tu pasado, pero también existe la opción de alargar esta línea al momento presente con una mirada hacia el futuro. Esto permite observar en este momento la línea construida anteriormente, es decir, poder reflexionar sobre el pasado desde el aquí y el ahora.
Una vez se ha reflexionado sobre el pasado y sobre cómo te has ido construyendo hasta hoy, podemos hacer un ejercicio de mirada hacia el futuro. Caminar por tu línea como si hubieran pasado los años y escuchar lo que la mente ha elaborado: pueden ser grandes ambiciones, mantener tu presente, una visión catastrofista del futuro o, incluso, un enorme miedo al estancamiento en el momento presente.
Cualquiera que sea la reacción nos está dando información sobre dos escenas futuras: la que tememos que ocurra y la que deseamos. Estas dos visiones marcan el inicio de nuestros objetivos actuales y de hacia dónde queremos caminar o, simplemente, hacia dónde no queremos hacerlo.
Por último, volviendo a nuestro estado presente, podemos mirar hacia esas escenas futuras deseadas o temidas y reflexionar sobre qué puedo hacer en el presente que me dirija a una dirección u otra de las visualizadas en el juego simbólico.
Estar «aquí y ahora» con perspectiva de futuro.


