Dos cosas son indicios de debilidad: callar cuando conviene hablar y hablar cuando conviene callar. La envidia (2da Parte)

Como mencionaba mi viejo amigo Ovidio: “la envidia, el mas mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo, como una serpiente.” Como prometí a inicios de semana, el tema de la envidia traería mucho mas de que hablar. Esta vez les traigo datos de sumo interés sobre el cerebro de un ser envidioso, las malignas consecuencias de tan deplorable sentimiento y por que no algunos “tips” para combatirlo.

Siempre que vean acercarse a alguien que lo ve todo con gafas obscuras en su mente, es valido el pensar del poeta: “cuando el infierno son los demás, el paraíso no es uno mismo.”

Como uno de los conocidos “pecados capitales” llega históricamente a nuestra vida “la envidia”, sentimiento que siempre ha estado y estará muy presente en la psicología del ser humano. Técnicamente podríamos definirla como aquel sentimiento frustrante ante algún bien material o inmaterial que posea otro individuo.

Pero como mencionaba en el post anterior la verdadera envidia se presenta con el deseo de que el otro ser no posea lo que tiene y no en la simple frustración por que lo disfrute. La persona envidiosa sufre, ante los logros ajenos, le cuesta socializar, es casi incapaz, de compartir la vida de su entorno. Es común ver como se escudan con el “disimulo” pero en su interior el fuego de la frustración los consume lentamente.

Suele observarse individuos insatisfechos, los cuales, por el momento no consideran decidido sus objetivos en la vida. Por ello, sufren de un terrible dolor interior por vivir comparándose con el resto del mundo en función solo de sus logros. Entonces se despierta un sentimiento externo de rencor, definido en una actitud manipuladora y crítica.

Como una característica peculiar, digamos de las que mas, podemos notar que la envidia no deja nada de utilidad a quien la siente, es decir, si bien mediante otros sentimientos podemos hacer a un lado carencias emocionales, el caso de la envidia lo único que deja es dolor, rabia e ira. No aporta nada realmente constructivo y suele ser destructivo y alejarnos de nuestras propias metas.

El cerebro de un envidioso.

Si hablamos de disfrutar de una buena salud mental, son bien complejas las consecuencias que nos regala un sentimiento como el de la “envidia”.

1. Baja Autoestima: la envidia en si nace en este sentimiento de que valemos poco, o menos que los demás. Surge en esta falta de aceptación y crea una continua insatisfacción por todo cuanto nos rodea.

2. Estancamiento: mantener nuestros ojos sobre los demás nos desprotege a nuestra propia vida, nos roba mucho tiempo de manera que dedicamos mas a desear lo que no tenemos que el que se emplea en buscar la manera de conseguir lo que queremos.

3. Soledad y Tristeza: un ser cargado de envidia se encuentra casi por completo solo, puesto que el hecho de que no se sienta cómodo ni orgulloso de sus experiencias hace que no las comparta con el resto. Se encuentran solas por que su verdadero ser esta dentro y temen a mostrar su interior.

4. Rencor: en las personas envidiosas resultan comunes sentimientos como el odio y el rencor. Pues no desean nada bueno para los demás, incluso se de ocasiones que intervienen para que no salga bien un plan de la persona envidiada.

Si queréis saber, a modo de adelanto, un buen principio para combatir la envidia es reflexionar profundamente sobre nuestra vida, analizando las metas a alcanzar. Acérquense a sus seres mas queridos y muestren sus dudas y miedos, de esta manera este frio sentimiento ira desapareciendo de Uds.

La envidia trae Consecuencias:

No te dejes arrastrar por los que tienen el habito de cuchichear injurias de los demás, piensa que luego el difamado eres tu; así como se habla de aquel, mañana hablará de ti. Busca la mirada de tu interlocutor; quien tiene la costumbre de soplar flaquezas al oído y no se coloca de frente, lleva por dentro sus dobleces y seria bueno contestarle con estos versos de Safo:

Si tuvieras deseos de bondad y belleza,

Y no fuera algo malo lo que tu lengua agita.

No tendrías pudor entre los ojos,

Y hablaras de ello limpiamente.

Indiscutiblemente como mencione en el articulo principal “todos la hemos sentido” pero dejar que nos domine, podría traernos desastrosas consecuencias, irreversibles si pensamos en lo que anhelamos.

Todos, absolutamente todos, hemos caído en el “stalkeo” para descubrir que tan bien le esta hiendo a alguien. Aunque sabemos que las redes sociales, solo raras veces cuentan la realidad, nos gusta hacernos a la idea masoquista de que si es así, de manera que si descubrimos a alguien que no nos cae muy bien que digamos teniendo éxito en algo, o en mejor situación o posición que nosotros, sentimos “algo de envidia.

La envidia suele dañar nuestro ego y causa gran dolor, a esto nuestro cuerpo responde resentido, y muchas veces olvida la infinitud extra de razones por la que estar felices. Y aunque hay por ahí una vocecilla en nuestras cabezas que nos recuerda que no todo lo que vemos en las redes es cierto, sino que mas bien son falsos reflejos pues nadie púbica sus desgracias, la realidad es que invade la idea de que no estamos a la altura de esa persona.

¿Se le dijo positiva? ¡Que curioso!

Deben haber observado que la envidia tiene mucho que ver con sentirse infeliz con la felicidad de otra persona. Ya sea un éxito profesional o persona, ante sus loros, iniciamos una imperante comparación entre sus éxitos y los nuestros.

Ahora bien, curiosamente se ha mencionado en mil ocasiones la “envidia sana” o “buena”. Como ya en el anterior artículo ahondé sobre este tema, esta ve les traigo un dato novedoso: fue la envidia ¿quizás? Quien nos ayudo a evolucionar como especie. Se trata de la competencia y la comparación social que nos obliga a auto-evaluarnos. Desde un punto de vista saludable, observar el éxito de otra persona debería inspirarnos a buscar la forma de igualar o superar sus logros.

Pero cuando se trata de la verdadera envidia, queremos lo que esa persona tiene, específicamente eso, deseando a su vez que deje de poseerlo. Es tan fuerte el deseo que genera infelicidad e incluso enojos con ese ser envidiado.

Entonces todos somos culpables de envidiar a otros. Pero he aquí el punto: si permites que ese sentimiento impregne o nuble todos tus pensamientos o emociones; pierdes de vista tu propia realidad.

Combatamos la envidia con IE.

No tienes ninguna necesidad de experimentar una envidia tan negativa y autodestructiva. Entrena tu IE (Inteligencia Emocional) para observar los triunfos de los demás como motivadores en lugar de asesinos. Observa bien tus reacciones.

¡Cierra Facebook para siempre!

Ok se me ha ido un poco la hoya, esta medida es un poco extrema. Pero lo que si es necesario es que reduzcas su tiempo de uso.

Lo siento, pero eres imprescindible.

Si te rodeas demasiado de personas calculadoras que valoran mas el estatus social y los objetos materiales, no pasara mucho tiempo antes de que compartas sus ideas. Con esto creas una constante necesidad de tener lo mejor, cosa que es agotadora, poco realista y para que decirlo; cara. Hay demasiadas cosas importantes por las que preocuparse en la vida como para dejarte atrapar por ídolos.

No te compares con otros, analiza como eres y como eras.

Es muy sencillo que la ilusión de que todos parecen tener algo mejor nos atrape. Que si mas delgados, mas guapos, mas felices, mas completos… pero de nada de esto tienes la mas mínima seguridad. En lugar de pasar la vida envuelto en la idea de que eres menos, compara contigo a algo productivo, tu propio yo pasado.

Resulta muy difícil evitar el sentimiento de envidia, sobre todo si hay circunstancias que nos llevan a el, entonces es quizás imposible. Pues nuestras emociones se nos imponen, incluso en contra de nuestra voluntad, y su control no esta en nuestras manos.

Otra cosa es como reaccionemos, es decir, la manera en que nos comportemos cuando sentimos envidia. Eso si es controlable. Por ejemplo, podemos evitar hablar mal de la persona envidiada, o evitar hacerle cualquier tipo de daño. Siempre debemos evitar la hostilidad hacia el individuo.

¿Cómo lo consigo?

Hay varios métodos, pero creo que el más eficaz es razonar sobre el individuo, hacer el esfuerzo y analizar sus logros y sus éxitos desde un punto positivo. Pues probablemente lo que tenga lo ha ganado esforzándose y con mucha dedicación y claro esta sin ningún deseo de perjudicarnos.

Pero esto no suele hacerse por que casi nunca razonamos sobre aquello que detestamos, de manera que el envidiado también adquiera la cualidad de: ser detestable aunque nunca lleguemos a manifestarlo de manera directa.

Por eso la clave fundamental para reducir o evitar la envidia esta en ser capaces de eliminar ese rechazo.

En definitiva; ¿Por qué nos cuesta tanto dejar de celar que a los demás les valla bien en algo cundo eso a nosotros no nos afecta para nada? Las inercias y las energías competitivas están mejor empleadas en competir con nosotros mismos que si las malgastamos en tratar de denigrar a quienes se envidia.

12 comentarios sobre “Dos cosas son indicios de debilidad: callar cuando conviene hablar y hablar cuando conviene callar. La envidia (2da Parte)

  1. No es lo que dices por que todo esta dicho ya, es la forma en que los transmites tu la que me hace adorarte. En serio muchas gracias has conceguido que lea cosas que ni me interesan jejeje

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  2. Como todos yo he sentido envidias y tambien me he sentido envidiada a veces, eso es terrible en ambos casos. Me alegra leer un poco sobre como evitarla, pero me gustaría saber como defendernos si nos envidian.???

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    1. Es normal sentirla y por eso enseño un poco como evitarla como obsesión pero cuando somos envidiados no hay de otra que no hacer caso y ser felices, pies no podemos controlar los sentimientos de otros, si acaso podríamos hablarles y ayudarlos a mejorar para que eviten ese sentimiento feo…

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