Un derecho no es lo que “alguien” te tiene que dar… un derecho es lo que “nadie” te puede negar…

  • En lugar de preocuparse por los GRANDES problemas de nuestra sociedad (como la degradación moral y cultural, la pérdida de valores, la violencia gratuita en las calles, etc.) muchos se manifiestan en contra de un grupo de personas que sólo tratan de lograr su deseo de unirse legalmente con las personas que aman, sólo por sus prejuicios «religiosos». No llenen sus corazones con odio, recuerden que Dios es amor…
  • Querer ver a Cuba antes que las cosas «Cambien» es el sentimiento común, para muchos amigos extranjeros… pero las cosas ya han cambiado y las transformaciones llevan más de una década. Las reformas han sido lentas y graduales, pero se van acumulado a lo largo de los años y se que terminarán por transformar el país.

    Teniendo en consideración estos cambios, en 2014 el expresidente Raúl Castro estuvo al frente de un grupo de trabajo para redactar una nueva Constitución. En julio del año pasado los legisladores aprobaban una primera versión de este texto, que ahora será sometido a un referéndum a nivel nacional. El texto aprobado por los legisladores define al país como un “Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano”.

    En el marco de los recientes cambios y reformas constitucionales, una en específico a provocado especiales debates y trifulcas sociales: la propuesta por legalizar el matrimonio igualitario,(famoso artículo 68) presentada por Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), quien se ha convertido en la máxima defensora de los derechos de las minorías sexuales.

    Su propuesta fue adoptada por la Asamblea Nacional, pero ha generado una intensa oposición entre grupos conservadores, especialmente entre los cristianos evangélicos, que han ganado poder y visibilidad desde la expansión de las libertades religiosas en los años noventa.

    Hace poco tiempo cinco iglesias evangélicas hicieron pública una declaración conjunta en la que se oponen a la propuesta, lo que generó protestas de la comunidad LGBT.

    Yo no entiendo de política, pero entiendo que todos somos iguales, miembros de un mismo rebaño, y por eso, debemos aceptar nuestras diferencias y trabajar juntos, para construir un mundo mejor, un país más próspero, más libre y más tolerante, sin importar nuestra opción ideológica, religiosa o sexual…

    Todo parece indicar que la nueva Constitución se aprobará en el mes en curso y Cuba pasará a ser una de las naciones más progresistas de América en la protección de los derechos LGBT.

    La nueva Constitución así como la legalización del matrimonio igualitario es una reforma necesaria, que establecerá un marco legal para garantizar: la permanencia de los muchos logros que la sociedad cubana ha alcanzado en las últimas décadas y el cumplimiento y disfrute de los derechos fundamentales de los ciudadanos por una minoría sexual.

    Pero por ahora de repente eliminan de la constitución el artículo 68 dirigido al mencionado matrimonio igualitario, y deja claro que él matrimonio es un derecho constitucional, de manera, que deja en manos del código de familia la concertación de lo que será reconocido como familia…

    Cuba podría sacarle mucho provecho a estos avances. Podría, por ejemplo, exportar sus innovaciones en materia de educación sexual y defensa de las minorías sexuales de la misma manera en que en décadas pasadas diseminó su ideología revolucionaria a través de la cultura. Con un poco de creatividad el Cenesex podría hacer de su revista, dedicada a cuestiones de género y sexualidad, un foro internacional. Si en los años posteriores a la Revolución Cuba fue un modelo para los gobiernos de izquierda de todo el mundo, en el siglo XXI podría ser un ejemplo para legisladores internacionales en busca de modelos para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos LGBT.

    Es pesar de la mayor parte de la comunidad LGBT cubana que un derecho fundamental del ser humano, no debería llevarse a referéndum popular. A diferencia de las entidades católicas, la comunidad LGBT no pretende hacer «adeptos», respeta totalmente las diferencias ideológicas o religiosas de cada ser humano y solo exige algo que debería ser principio fundamental de un pueblo soberano: la igualdad política y social… «pedimos solo el mismo respeto que le profesamos nosotros a ellos (…) solo pedimos igualdad de derechos» son palabras básicas entre los voceros de la comunidad en Cuba.

    La próxima vez que escuche a un amigo decir: “Quiero ir a Cuba antes de que las cosas cambien”, me gustaría responder: “Las cosas ya han cambiado, pero por eso mismo debes hacer el viaje. Y si te apresuras quizá te toque presenciar el primer matrimonio igualitario en la isla”.

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